Mundo esférico

2 enero, 2020 by Trinidad Fotografías, Relatos

El tiempo se para, queda en suspenso…

Contemplo la esfera del mundo, perfectamente circular, mientras el aroma del café que tengo entre las manos me lleva lejos, muy lejos…

Pensamientos alados me invaden, preñados de lugares ignotos, desconocidos, ocultos a la simple vista del viandante… Elijo uno: Cádiz esférica, onírica.

Cádiz se me aparece entre las brumas del sueño, de colores imposibles, casi pictóricos, envueltos en la claridad salina del océano. El azul profundo del mar está omnipresente, es la base de donde la ciudad emerge majestuosa, cálida. Me veo entre las calles, caminando… Están desiertas, sembradas aquí y allí de árboles verdes y escaparates antiguos. El color sepia lo inunda todo, como si mi recorrido fuese una sucesión de viejas fotografías dentro de un álbum olvidado por el tiempo. Cruzo alguna que otra plaza solitaria que se abre al cielo. Miro al cielo límpido, claro, sin rastro de nubes. Sigo caminando. El trazado urbano no es el mismo que recuerdo, ha sido alterado por el orden ilógico de los sueños. Continúo mi recorrido buscando al mar. Lo veo a lo lejos y me acerco a la balaustrada. Rumor de olas… Miro hacia abajo, estoy en la cima de una gran muralla que se hunde en el azul salado del agua. Protege a la ciudad de la furia del océano y vigila a todo aquel que se quiera acercar… Desde allí admiro la grandeza de las murallas y baluartes que defienden a Cádiz. La mirada se me va a lo lejos, más allá de las murallas y el mar, y se me engancha en el horizonte…

Vuelvo a donde alguna vez partí. Pensamientos sin forma que me sirven de puente. Un puente de regreso a mi realidad, a mi café, a reanudar mi cotidiana existencia en el mundanal ruido.

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