Viento

Era una mañana de marzo soleada y alegre. El viento aparecía y desaparecía en ráfagas juguetonas que enredaba los cabellos y movía el vuelo de las faldas con livianos aleteos. A su paso, acaricia el rostro y hace brotar sonrisas.
Una ráfaga cruza la calle y hace temblar a las papeleras. las más vacías se convierten en cometas vibrantes que dejan escapar los pocos papeles que albergan. Uno de ellos, naranja, se alza, revuela ante mis ojos alegre ante su inesperada libertad… y luego, se vuelve a elevar, continuando su viaje por el cielo de la ciudad.

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